El virólogo Adolfo García Sastre, que desarrolla una vacuna contra el Covid-19 en el hospital Mount Sinai de Nueva York (Estados Unidos), asegura en una entrevista con la agencia EFE que los datos sobre las vacunas son “muy buenos”, pero los aumentos de las infecciones son “muy malos”, por lo que teme que sin medidas ni concienciación “estaremos pasando sobre todos los obstáculos” con el virus hasta que la gente se pueda inmunizar.

“Los datos con las vacunas que están saliendo son muy buenos, pero los datos sobre el número de infecciones que están subiendo son muy malos”, dijo García Sastre en relación a los recientes anuncios realizados por las farmacéuticas Pfizer y Moderna, cuyas vacunas experimentales demostraron en la fase tres de prueba una eficacia del 95 y del 94,5 % respectivamente.

El biólogo español explica que los datos preliminares ofrecidos por Moderna se hicieron después de que se hubiera detectado que 95 personas de las 30.000 que participan en los ensayos se contagiaron de Covid-19.

Noventa de los contagiados habían recibido un placebo, es decir, no habían sido vacunados, mientras que los otros cinco afectados sí que habían sido inoculados con la vacuna que desarrolla Moderna.

“Todavía no sabemos con toda seguridad (la eficacia definitiva) pero es muy difícil que cambie porque son datos muy buenos”, dice García Sastre, que apunta que se tendrán datos más fiables una vez que se hayan contagiado 1.000 participantes en las pruebas.

La eficacia podría mejorar o empeorar, pero por mucho que empeorara seguiría teniendo unos resultados muy buenos, explica el virólogo, que asegura que él incluso apoyaría una vacuna con el 30 % de eficacia porque supondría reducir en un tercio el número de muertes y hospitalizaciones.

Una vacuna para mediados de 2021

Tal y como están progresando las pruebas, García Sastre considera que para mediados del año que viene, incluso para la primavera en España ya podría vacunarse mucha gente.

“Según van las cosas, en España habrá una vacuna disponible a mediados de la primavera para empezar a vacunar a mucha gente”, declara antes de advertir sobre la necesidad de que se vacune el mayor número posible de personas para poder poner fin a las medidas extraordinarias impuestas para prevenir su expansión.

Como ya adelantaron muchos expertos y las propias farmacéuticas, prevé que en diciembre puedan comenzar las primeras vacunaciones una vez que las autoridades sanitarias de Estados Unidos aprueben su uso, que posiblemente sea con fines de emergencia, mientras avanzan los ensayos y se van conociendo más datos.

Esto quiere decir que sólo se podrá administrar el compuesto a personas de grupos de riesgo.

La lucha contra el virus

“Lo que es más trágico es que el nivel de infecciones está subiendo otra vez en mucho sitios y que en algunos sitios no hay un plan bueno como para poder evitar que sigan subiendo las infecciones y eso es lo más preocupante”, dice en una conversación telemática a través de la plataforma Zoom, en la que el biólogo se puso un fondo artificial de un dibujo de un médico montado sobre una jeringa.

Es posible que el pico de fallecimientos ocurra justo antes de que llegue la vacuna, lo que es también preocupante“, agrega.

En el caso de España, como ejemplo, García Sastre comenta que con las medidas actuales se tardará entre un mes y un mes y medio en que descienda el número de contagios para volver a relajar las restricciones.

“Nos ponemos en la Navidad y no sabemos cuántos más contactos va a haber durante la Navidad y, entonces, es posible que estemos pasando sobre todos los obstáculos” hasta que haya una vacuna, a no ser que “durante la Navidad, se logren poner las medidas que se necesitan para poder impedir que suban los contagios de nuevo”.

Para él “va a depender de cuánto se haga a nivel personal, porque no se va a poder evitar completamente que se celebren reuniones familiares de personas que vengan de distintos sitios y si la gente no se conciencia va a haber esas reuniones y van a seguir aumentando los contagios”.

Nueva York, medidas antes que nadie

El biólogo burgalés, que lleva varias décadas viviendo en Nueva York, reconoce que este estado destacó por tomar medidas restrictivas mucho antes que otros lugares, incluso antes de que los niveles de resultados positivos en los test para detectar el Covid-19 sean elevados, aunque dice que todavía es pronto para saber si están desarrollando una estrategia eficaz.

En Nueva York se reimpusieron restricciones como el cierre de bares y restaurantes a las 10 de la noche y se redujo el número de personas que pueden reunirse en lugares cerrados, pese a que sus índices de positividad están por debajo del 3 %, cuando la Organización Mundial de la Salud considera que por debajo de 5 % la situación no es grave.

“Lo importante es impedir que sigan subiendo, incluso cuando todavía no hay muchos casos. En algunos sitos se tardó tiempo en poner medidas adicionales y tendrían que haberlas puesto desde el principio, cuando se veía que los casos estaban subiendo sin que fueran todavía muchos; porque si están subiendo llegará el momento en que habrá muchos”, subraya.

En cuanto a Estados Unidos en general, García Sastre lamentó que hay unos 120.000 casos diagnosticados al día y advirtió de que con estas cifras “en muchos lugares del país se va pasar por tiempos difíciles debido al gran número de contagios que ya ha habido y que se van a traducir en un gran número de hospitalizaciones dentro de dos semanas”.

EFE.