Materiales de archivo que dan cuenta de la vigilancia cultural en Mar del Plata durante la década del ’60 a cargo de la Policía de la provincia de Buenos Aires, resultaron los disparadores del cortometraje “Los Arcontes”.

Es una película dirigida por Agustina Pérez Rial y Natalia Labaké que integra la grilla de la Competencia Argentina de Cortos de esta edición del Festival de Cine. Al filme se lo podrá ver de manera virtual desde este lunes y hasta este miércoles, a través de la página www.mardelplatafilmfest.com.

Exquisito en su factura, con imágenes de gran belleza visual, “Los Arcontes” fue filmado en los tradicionales escenarios de los festivales de cine: el Hotel Provincial, el Hotel Hermitage, el Teatro Auditorium y el Boulevard Marítimo. Todos sitios que son retratados desde la distancia con una cámara fija y que representaron el centro del despliegue de invitados y delegaciones extranjeras en el que los servicios de inteligencia acentuaron el control a la cultura durante esa década.

Nuestras fuentes privilegiadas de investigación fueron los materiales de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) que desde su creación en el año 1956 incluyó en su vigilancia una persecución a la cultura. Estos materiales con los que trabajamos tienen el plus de haber sido producidos en el contexto de la Guerra Fría, un momento en el que la vigilancia a la URSS se había incrementado e insistía”, contó Pérez Rial, una cineasta nacida en Mar del Plata.

Cabe señalar que la película tiene, además, momentos en los que diversos personajes recrean frente a cámara la situación de los inmigrantes de Europa del Este en Argentina.

Pérez Rial contó a LA CAPITAL cómo cobró forma este cortometraje, que a su vez está vinculado a un largometraje sobre el mismo tema titulado “Danubio”, actualmente en proceso de posproducción.


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Una de las escenas del corto “Los Arcontes”.


 

-¿Cómo llegan a este documental?

-Este documental parte de unos materiales de archivo que Paulina Bettendorff (guionista del filme) me compartió en el año 2015 sobre vigilancia a la cultura en Mar del Plata. Yo nací en esta ciudad y siempre sentí que más allá de su lado más conocido de vacaciones, verano, playas y multitudes, había latiendo un lado oculto, menos visible, en el que la sordidez del invierno dejaba sus secuelas en lxs habitantes. Una suerte de tedio que traducía en formas diversas de la paranoia, el resentimiento y las pasiones políticas de derecha. Algo que películas documentales de los últimos años como “La Feliz, continuidades de la violencia” (Javier Diment, 2019) vinieron también a mostrar.

-¿Cuánto tiempo de trabajo les llevó preparar el documental?

-“Los Arcontes” es un corto que tiene más de cinco años de investigación y producción, ligados a un largometraje documental realizado cien por ciento con materiales de archivo en postproducción que se llama “Danubio”. En el corto recuperamos materiales que habíamos filmando en estos años de búsquedas y pruebas pero el cortometraje fue el resultado del trabajo intensivo con Natalia Labaké, co-directora y montajista, sobre estos materiales en los últimos meses. En el proceso de largo aliento que significó la producción-realización del filme, realizamos un viaje en el año 2017 en el que nos focalizamos en la realización de entrevistas con lxs sobrevivientes que logramos identificar y que aparecían sindicadxs en los materiales de archivo. Así es que nos juntamos con militantes comunistas y otrxs miembros de la cultura marplatense, como el fotógrafo del Festival de Cine en su primera época, Pupeto Mastropasqua.

-¿Cómo usaron esos testimonios de los militantes?

-En el primero de los viajes que hicimos junto a la guionista y la codirectora de “Los Arcontes” a Mar del Plata tomamos los informes como si fueran un lineamiento para trazar una cartografía de la vigilancia. Volvimos a cada uno de los espacios que en ellos se mencionaban y desde ese reconocimiento buscamos extrañar nuestra mirada y dejarnos atravesar por los ecos y fantasmas que habitaban en cines, teatros, terrenos, hoteles. En esa pesquisa vislumbramos que estos espacios que se transitaban en el Festival en la década del sesenta -y que son, a la vez, tan característicos de la ciudad hoy: el Hotel Hermitage, el Provincial, el Bulevar Marítimo, el Auditorium- tenían la potencia que le daba las huellas de las historias que habían albergado.

-¿Es un documental que busca retratar cierta verdad o se construye con elementos de la ficción?

-La realización toma como disparador narrativo un conjunto particular de archivos, aquellos que cuentan las persecuciones que el Servicio de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires llevó a cabo en el Festival de Cine de Mar del Plata, que se realizaron en el contexto de la Guerra Fría, y que tuvieron como objeto de vigilancia a las delegaciones artísticas de los países de Europa del Este (URSS, Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia y Polonia), sospechosas de colaborar a la “infiltración marxista en la cultura”. Esta podría ser la sinopsis de una película de ficción de alto presupuesto y nosotras, que siempre supimos eso, entendimos que lo que nos proponíamos era un formato más híbrido en el que los documentos – el documental- encontraba en las aperturas ficcionales de la recreación y en el retorno a los espacios nuevas formas de traer los materiales al presente.

-¿Por qué Los Arcontes?

-El nombre viene de una figura que habla de aquellos que guardaban y custodiaban el archivo. (Jacques) Derrida la recupera en un texto que me marcó mucho sobre los modos de gestión de los archivos públicos y, con ellos, del secreto en el Estado. Es una texto que se llama “Mal de archivo”.